
De Juana Chaos es un tío admirable. Además de presentarse voluntariamente ante los juzgados para ser juzgado por los 25 asesinatos que cometió –se dice pronto, 25 muertos a sus espaldas- ha decidido pasar hambre para purgar sus pecados. Como le ha parecido insuficiente la justicia humana por sus crímenes quiere redimirse ante Dios y ante los hombres por la vía del ayuno. ¡Esta forjando su camino hacia la santidad y no le comprendemos! Es como el pollo Calimero. Nadie le comprende.
También me consta que ha solicitado el ingreso en una Cartuja para cuando se produzca su salida de la cárcel. Mientras tanto, y para no desentonar, dedica buena parte de su tiempo al ensayo del canto Gregoriano.
De Juana Chaos es un incomprendido. A sus amigos y familiares les ha comentado que no sabe porque el “Estado opresor español” se esta cebando con su persona. ¡Pero si solo maté a 25 y, además, era por la libertad de Euskalerria!
De Juana Chaos no ingiere alimentos y dice que si es necesario llegará hasta el final. Que no piensa tomar un solo bocado de su comida preferida –el forraje-. ¡Así sea, otro mártir para la causa!
A ver, a mí me parte el alma ver a los pobres e inocentes niños del tercer mundo morir de hambre sin haber tenido una sola oportunidad en su vida. Mueren de hambre y no quieren morir. De Juana Chaos no. Esta alimaña –ahora “benedictina”- quiere morir de inanición después de darse un festín de sangre y sufrimiento ajeno.
Si quiere morir de esa manera que lo haga. Al fin y a la postre sólo acabará con su vida, pero antes se ha llevado a 25 inocentes por delante. El “monje” De Juana, como los ascetas Hitler o Stalin, mejor que no hubieran nacido. Su gran aportación a la humanidad ha sido la muerte y el dolor. En suma, lo que caracteriza a los grandes hombres.
De Juana, esta noche sí que me tomo la “Fabada Litoral”. Lo he pensado bien y paso olímpicamente de tu pía redención. ¡25 inocentes a tus espaldas “gudari”!
Finito de Aldeatejada. A la sazón novillero.